Museo

El arte y el vino sirven al acercamiento de los pueblos. Goethe

Construido sobre 1720 por Francis Burke, negociante irlandés, este inmueble recoge elegancia y pragmatismo. Consta de una parte residencial, con los apartamentos en la primera planta sobre una fachada con un balcón bonito, y una parte técnica donde se trabajaba con los vinos que permanecen intimamente vinculados.

Los vinos, recibidos en el gran hall de la entrada, estaban en un principio almacenados en un tanque para enseguida ser descendidos en barricas en las bodegas semienterradas. En el siglo XIX dos niveles son incorporados en la parte de arriba del tanque para almacenar y vestir las botellas.

La escalera, un bello ejemplo de la arquitectura bordelesa del siglo XVIII da acceso a los apartamentos. Abierto en la parte superior, permitía recuperar el agua de la lluvia en los canales del suelo para asegurar la humedad en las bodegas. La rampa de hierro forjada completa el aspecto gracioso y poderoso de la escalera.

La elegancia arquitectural del siglo XVIII al servicio de los vinos es el espíritu de Chartrons. Detrás de la bonita fachada de la calle Borie nº 41, las bodegas abovedadas acogen actualmente el museo después de haber refugiado las barricas para la crianza de los vinos. Los objetos y documentos archivados dejan huella del recorrido excepcional de las grandes familias de negociantes pero también el saber-hacer antiguo de los obreros de las bodegas.

Sumergíos en este mundo increíblemente rico del negocio de los vinos y dejaros guiar por una degustación que os hará descubrir las apelaciones de viña bordelesa.

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